martes, 29 de septiembre de 2009

Adivina, adivinanza... ¿qué tiene el rey en la panza?

Estrenamos sección donde pido la colaboración de tod@s vosotr@s publicando vuestras propias adivinanzas inventadas o no.
Para ir calentando motores, allá va la primera:


Ave soy, pero no vuelo;

mi nombre es cosa muy llana:

soy una simple serrana,

hija de un hijo del suelo.

¿Quién soy?

jueves, 24 de septiembre de 2009

"Crecer"


Pasaron los días y fuimos creciendo. Al principio me gustó crecer: podía correr más, marcharme más lejos y volar más alto. Pero un día mi madre nos miró con ojos extraños:

- Hijos, venid todos, que tengo que hablaros - nos dijo.

¿Qué habríamos hecho? ¿Iría a castigarnos? Pero no era eso:

- Antes erais pequeños. No tenías tareas ni preocupaciones. Ahora habéis crecido. Cuando un pollo crece, tiene que aprender y estar preparado.
- ¿Para qué tenemos que estar preparados?
- Para ser gallinas o para ser gallos. Los pollos pequeños son todos iguales: con colitas cortas y plumas suaves. Pero de mayores se vuelven distintos. Y unos son gallinas y otros son gallos.

Pusimos caras de sorpresa. Nos parecía raro volvermos distintos al llegar a grandes. Sabíamos ya qué era ser gallina, pero nos sabíamos qué era ser gallo. Hicimos preguntas para comprenderlo:

- ¿Cómo son los gallos?
- Los gallos son machos. Las gallinas, hembras. Los gallos son grandes, de cabeza alta y cresta empinada. Tiene cola larga, que primero sube y luego se baja. La cola de un gallo parece una fuente. También, en las patas, llevan espolones.
- ¿Qué son espolones?
- Son como cuchillos.
- Y ¿para qué sirven?
- Para pelear.
- Pero si a los pollos sus madres les riñen cuando se pelean.
- Es que es diferente. Los gallos son grandes.

¿Si alguien era grande podía pelear? ¡Qué cosa tan rara!
Nuestra madre siguió con su charla:

- A partir de ahora tendremos lecciones y hay que comer mucho. Porque de mayores tenéis que ser todos fuertes y elegantes.
- ¿Por qué hay que ser fuerte y elegante cuando se es mayor?
- Porque si lo eres nadie te discute, todos te saludan, y te dejan paso para que te comas los mejores granos de trigo o maíz.
- Y ¿si no lo eres?
- Nadie te saluda ni te deja sitio para comer granos. Y si eres gallina, se ríen de ti, te gritan por todo e incluso te pican. Pero, si eres gallo, es mucho peor.
- ¿Qué le pasa a un gallo?
- Si un gallo no es fuerte, ni tiene la cresta empinada y roja, ni la cola larga, no sirve de jefe en el gallinero. Entonces...
- ¿Entonces qué ocurre?
- Entonces llega la mujer granjera. Lo lleva a su casa, lo echa en a cazuela, después se lo guisa, luego se lo come.
Nos miramos todos con cara de espanto.
- Me tiemblan las plumas de pensar que uno de vosotros vaya a convertirse en un gallo débil, con la cresta pálida y la cola corta. Añadió mi madre.

Cuando terminó, todos mis hermanos hicieron la misma pregunta:
- ¿Soy gallo o gallina?
- Aún no estoy segura. Lo sabré muy pronto. Lo que importa ahora es que comáis mucho.
Y luego me miró a mí sola:
- Se acabó hoy mismo esa tontería de querer volar.
- ¿Por qué? - pregunté.
- Porque es perder tiempo.
- Entonces, las alas ¿para qué me sirven?
- Pues si eres un gallo, para levantarlas con mucho ruido. Así verán todos la fuerza que tienes. Y si eres gallina, para tapar hijos.
- Me gustan mis alas. no quiero que sólo sirvan para eso. Y me siento alegre cada vez que vuelo.
- ¿Es que tú te crees que la vida sirve para estar alegre?
Le dije que sí, y ella se enfadó. Yo no sé por qué.
- Escúchame bien, pollo atolondrado. La vida es muy dura y la gente grande tiene que ser seria - me dijo.
- A mí me parece que si hay que estar todo el tiempo serio, y la vida es dura, no me va a gustar eso de ser grande - le dije.



Concha López Narváez. Memorias de una gallina.



Después de leer atentamente el texto, piensa en estas preguntas y da tu opinión al respecto:

1) La madre no quería que el polluelo volara. ¿Con quién estás de acuerdo: con el polluelo o con la madre? ¿por qué?

2) ¿Te parece justo que sólo los gallos fuertes puedan comer los mejores granos de maíz o de trigo? ¿por qué?
3) ¿Están bien que se rían de las gallinas débiles y les griten? ¿por qué?
4) ¿Te has reído alguna vez de algún amigo? ¿Crees que eso está bien?





viernes, 22 de mayo de 2009

Excursiones variadas

Hola a todos y todas:

Qué bueno es esto de las tecnologías y que haya alguien que siempre esté alerta y actualizando la página.
Gracias a eso, he podido disfrutar (en parte) de vuestros viajes al Río Cacín y a Juveloja. ¡Qué envidia! Parece que lo pasásteis genial. Me alegro un montón. ¡Qué pena que no pudiera estar con vosotros!. Pero tranquilos que disfrutaremos cuando yo vuelva.

Me gustaría saber vuestras opiniones sobre esas excursiones, que me contéis cosillas, qué tal os fue...

Mientras tanto, recibid los besos de vuestra seño Ana.

miércoles, 6 de mayo de 2009

"La cigarra y la hormiga"


Había una vez una hormiga que trabajaba sin cesar. Pasaba todo el verano guardando comida para el invierno. Sin embargo tenía una amiga un poco perezosa. Era una cigarra, que se pasaba el tiempo tumbada bajo la sombra de un árbol.

- ¡Qué agustito estoy a la sombra con el calor que hace en el campo bajo el sol!- dijo la cigarra.

- ¡Ay qué fatigada estoy! No se si resistiré todo el verano trabajando de sol a sol.- Se quejaba la pobre hormiga mientras recogía los frutos.

- No se para qué trabajas tanto con lo bien que se está tumbada, je, je, je- se reía la cigarra despreocupada.

Así fueron pasando los meses, la hormiga trabajaba sin cesar. El verano se fue, pasó el otoño y llegó el duro invierno. Hacía mucho frío y estaba todo helado. La nieve ocultaba cualquier ramita o hierba del campo y la comida escaseaba por todo el lugar.

La cigarra moribunda y desnutrida pegó en las casa de la hormiga.

-¡Amiga mía, ábreme la puerta y dame cobijo en tu hogar!- suplicaba la cigarra.

La hormiga, calentita en su casa, cocinaba un caldo de verduras de las que había recolectado en verano.

-Bueno, pasa- le dijo la hormiga mientras abría la puerta.-Te acogeré este invierno en casa, pero recuerda cómo te reías de mi este verano y tenías que haber pensado en buscar tu sustento para el invierno.

La cigarra agradeció a su amiga el buen gesto y prometió no volver a ser holgazana. Decidió que pasaría los veranos cosechando con la hormiga y reuniendo alimentos para los inviernos.

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Reflexiona sobre el texto y responde las siguientes preguntas:

- ¿Te identificas con la cigarra o con la hormiga?

- ¿Qué piensas de la actitud de la cigarra? ¿Y de la hormiga?

- ¿Crees que la hormiga fué buena con la cigarra? ¿Porqué?


martes, 21 de abril de 2009

Charla: "Cuida tu espalda"

Esta mañana, los niños y niñas de 3ºA han asistido a una charla por parte del médico del E.O.E., en la que hemos aprendido muchos truquitos para cuidar nuestra espalda.
Aquí os dejo una página con juegos y más información sobre este tema.
http://www.educatuespalda.com/

Espero que la aprovechéis.
Un saludo, Ana.